Cuando desconfiamos de un arbitraje solemos pensar que hay un perjudicado y un beneficiado.
Pero hay una consecuencia menos evidente: también pierde el que gana.
Puede haber sido el mejor. Puede haber ganado limpiamente. Pero cuando la competencia pierde credibilidad, el mérito deportivo también puede quedar atrapado en la sospecha. Y hoy existe un elemento adicional. Alrededor de un penal, una tarjeta o una expulsión ya no hay solamente puntos en juego. También hay dinero.
El crecimiento de las apuestas deportivas no demuestra que exista manipulación. Pero vuelve mucho más exigente la obligación de proteger la independencia del arbitraje y contar con mecanismos capaces de distinguir una sospecha de una evidencia. Porque cuando dejamos de confiar, pierde el árbitro. Pierde el que pierde. También puede perder el que gana.
Y los futbolistas terminan cargando con una discusión que muchas veces desplaza lo que hicieron dentro de la cancha. La confianza no se reclama. Se construye.
La nota completa en: https://www.2tsegundotiempo.com/post/el-f%C3%BAtbol-puede-soportar-un-mal-arbitraje-lo-que-no-puede-soportar-es-dejar-de-creer-que-fue-un-err-1

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